Tiempo de hobbies

“Por curiosidad”. “Por interés personal”. “Para distraerme”. Aquellos y sobre todo aquellas (la mayoría femenina es agobiante) que deciden dedicar el verano a sus hobbies con un curso intensivo de julio acostumbran a explicarse con uno de estos tres sintagmas. Los secretos del origami, la creación de joyas a la cera perdida y la personalización de galletas y cupcakes (magdalenas de toda la vida con guarniment estilo yanqui) son algunas de las opciones más pedidas este verano, más allá del fuerte peso que -todo y el calor- todavía tienen disciplinas del cuerpo como por ejemplo yoga, Pilates y la danza de Bollywood, cada vez más de moda a casa nuestra.

La jornada intensiva de julio en muchas empresas hace más fácil dar salida a estas aficiones, como en el caso de Carme. “Siempre me ha llamado la atención el teatro y ahora que tengo tiempo me he apuntado al taller de interpretación ante la cámara”, explica. Florencia Buso también tiene jornada intensiva, pero al revés. Es camarera y trabaja todos los anocheceres y noches de verano. Este año ha decidido por primera vez ocupar las mañanas aprendiendo a hacer masaje taoista. “Tenía curiosidad para #ver en que consistía y de momento me gusta”, decía cuando salía de la primera clase.

Aun así, los intensivos de julio son sobre todo una salida para estudiantes y maestras, que tienen más días de vacaciones y más tiempos para llenar. “En verano aumenta el grupo de entre 24 y 35 años, mientras que a los cursos que se hacen durante el año vienen sobre todo mujeres de 50 a 60 años”, apunta la coordinadora de cursos de la Casa Elizalde, Ruth Estevez. La directora de este centro del Ayuntamiento de Barcelona, Míriam Alcaraz, explica que para los talleres veraniegos eligen temáticas “más ligeras y divertidas” que las que se tratan durante el curso. “Hay muchas cosas de expresión, creatividad y crecimiento personal porque es un momento para estar bien”, dice.

Pero la crisis económica también “se ha notado en los centros cívicos de Barcelona”, admite Alcaraz, a pesar de que en el caso concreto de la Casa Elizalde, un centro que “siempre ha tenido mucha demanda, los talleres de verano se siguen llenando; el que pasa es que ya no hay tanta lista de espera como antes”. Estos tipos de cursos intensivos tienen un precio mediano de 52,65 euros por 12 horas de taller.

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