Cómo conocer gente bailando salsa

Aquellos a los que no les gusta el deporte pero sienten la necesidad de mover el cuerpo de una manera divertida y quemar unas cuantas calorías, si además tienen el ritmo en el cuerpo y, por lo tanto, son bailarines, tienen en eso, el baile, una alternativa más que interesante como actividad para aliviar el estrés y olvidarse de la rutina. De ahí que sean tan interesantes las clases de salsa barcelona.

Claro está, existen las discotecas y se puede salir a bailar de forma despreocupada y sin pretensiones artísticas -quizá sí de otro tipo-, pero a mucha gente le gusta que una actividad de este tipo tenga un componente de aprendizaje y de cumplimiento de objetivos, y para ello no hay nada mejor que ir a clases de algún tipo concreto de baile y poner en práctica lo que se aprende, con la satisfacción y la diversión que se obtiene de algo así.

Salsa, un baile clásico muy de moda

La salsa es uno de los tipos de baile más interesantes para quienes, además de quitarse la espina de aprender a bailar –y aprender a bailar bien-, quieren hacerlo usando las técnicas y los movimientos de uno de los bailes más sensuales que existen, al derrochar la pasión que caracteriza a las gentes de la zona donde nació, allá en los años 60: la salsa mezcla el son cubano y otros géneros del Caribe, además del jazz estadounidense, y de hecho se considera que nació en la ciudad de Nueva York, aunque sus impulsores fueron cubanos y puertorriqueños establecidos en los Estados Unidos.

Puede ser un instrumento ideal para conocer gente, tanto si ello deriva en una relación sentimental como si no pasa de una amistad. En el primer casola relación estará favorecida sin duda por la sensualidad de los movimientos de este baile típico de pareja, además de que no hará falta que nos calentemos la cabeza para decidir a qué citas llevamos a la otra persona para impresionarla: bailar salsa será nuestra actividad. Y habremos tenido tiempo de saber cómo se mueve y se siente el cuerpo de esa persona en contacto con el nuestro antes de que la cosa pase a mayores.

Si aquello se queda en amistad, el punto fuerte será el propio hecho de aprender a bailar salsa y acudir a locales donde se baile al son de este género musical, pues se tratará de un punto en común, una pasión compartida, entre las partes interesadas, algo muy difícil de conseguir cuando se conoce a gente en otros ambientes y situaciones.

Si, además, en cualquiera de los dos casos la persona con la que más congeniamos es nuestra pareja de baile, la compenetración es tal que nos beneficiará tanto en la pista como fuera de ella. Todo ello sin hablar de que, seamos abiertos o más bien tímidos, aprender a bailar, especialmente salsa, nos proporcionará una satisfacción y una seguridad en nosotros mismos que nos ayudará a enfrentarnos a la vida con una actitud más positiva, y eso se reflejará en todos sus ámbitos, incluido el de las relaciones personales, dentro de la comunidad salsera pero también fuera de ella.

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